A falta de uno voy a presentar dos posibles conceptos de espíritu; quédense con el que quieran; tal vez incluso nos podamos quedar al final con los dos y, si es asi, no sólo tendriamos un espíritu sino dos:
¡Eso sí que seria una novedad!
No sé cómo lo definiria la Iglesia Católica hoy en dia, pero dudo que nos dieran mucha luz, si fuera asi ya nos la habria dado y no estaria tanta gente hoy en dia dudando de su existencia.
Tomemos en consideración el Espíritu segun Eckhart Tolle; segun él el Espíritu seria esa parte de nosotros mismos testigo de nuesta identidad, seria algo que estaria por encima de ésta; también le llama el Ser, el cual se presenta cuando nos hacemos plenamente conscientes del presente (Yo a esto le llamo "Yo como experiencia")
El Espíritu o Ser seria el mismo en toda la Humanidad y no distinguiria entre identidades nacionales, las cuales formarian parte del Ego (a lo que yo llamo "Yo como objeto").
Del Espíritu partiria toda originalidad y belleza producida por el ser humano.
Desde mi punto de vista, esto es, segun la "Tesis sobre el Self", el Espíritu (al que yo denomino "Yo como sujeto") seria lo que está detrás de esas ansias de amor, poder y libertad infinitos, las cuales no hace falta demostrar porque se han hecho evidentes a lo largo de la Historia de la Humanidad y de las pequeñas historias de cada cual, que por un precio u otro han vendido su alma al diablo cuando han podido, o por el contrario han dado muestras de una heroicidad sobrehumana incorruptible (supongo que algun caso habrá habido...).
En cualquier caso, ahi tenemos activos esos deseos de amor, poder y libertad que nos caracterizan y dan lugar a innumerables comportamientos que señalan al Espíritu, aunque en mi definición no podamos percibirlo ni vivenciarlo.
En mi definición en el concepto de Espíritu va incluido el Espíritu del Bien y el del Mal, cosa que normalmente no se suele tener en cuenta.
Vida y Muerte conviven en nuestro interior y a veces hay algun voceador que nos lo recuerda:
¿ Recuerdan ustedes al Sr. Millán Astray diciendo bien en alto "viva la muerte" ?
En conclusión, que seria raro que el Espítu no significara nada cuando tanto se habla de él; la cuestión es definirlo adecuadamente.
Rafael San Andrés
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miércoles, 18 de mayo de 2011
domingo, 15 de mayo de 2011
Crítica a "El Poder del Ahora" de Eckhard Tolle
No cabe duda de que es un libro muy interesante; es de esos que te hacen reflexionar. A mi siempre me han gustado ese tipo de libros.
Me acuerdo que siendo yo aún muy pequeño, solia cogerle a mi madre un libro chiquitín al que le llamaban el Kempis.
Era un libro que te hacia pensar y a mi madre le hacia gracia que anduviera yo precisamente con ese librito.
No me acuerdo bien si el citado libro me hacia meditar o era más bien el tamaño chiquitin lo que me atraia ¡un libro a mi medida! pensaria yo...
Pero lo cierto es que a lo largo de toda mi vida me he sentido feliz cada vez que me he topado con un libro capaz de hacerme pensar.
Pues bien, amigos, algo asi me ha pasado con "El Poder del Ahora" de Eckhard Tolle. Lo abras por donde lo abras te da materia para pensar.
Pero esta vez no me voy a conformar con todo lo leido. No estoy completamente de acuerdo con todo lo que se dice en el libro, ni en cómo se dice.
Empezaré por el "cómo se dice":
Lo encuentro demasiado místico; se trata el tema de manera excesivamente transcendente; es una óptica muy religiosa. Desde mi punto de vista teórico no es necesario adoptar esas actitudes o puntos de vista tan sacralizados. Al fin y al cabo estamos hablando de cosas de este mundo y se trata de comprenderlo lo mejor posible y de hallar las herramientas más útiles y adecuadas para navegar por él.
Y en cuanto al "qué se dice"; yo no estoy nada de acuerdo con ninguna teoria que hable de falsos y verdaderos yoes, o de egos que sea necesario extirpar del cuerpo (el "Yo como objeto" cumple sus funciones) o de un Espíritu que pueda ser vivido o "conocido" a través de experiencias extraordinarias.
Según la Tesis sobre el Self, el Espíritu, al que yo denomino "Yo como sujeto", es algo que no puede ser percibido, vivido ni concienciado de ninguna manera; es simplemente el motor o agente que dirige la vida de cada cual según la "visión" o designio que le corresponda; el camino destinado a ser realizado por cada ser humano.
La Conciencia es el testigo de nuestra vida. Es el "Yo como experiencia" que podrá ser semiconsciente o plenamente consciente; de hecho el "Yo como experiencia" puede tomar la forma de cualquier estado de conciencia, es lo que se experimenta en un momento dado.
En cuanto al resultado práctico sí estamos de acuerdo. Un robusto "Yo como experiencia", es decir, una consciencia plena del presente, a lo que yo me niego a darle ningúna connotación transcendental, es una garantia de salud mental positiva; es la luz que podria dar al traste con mucha oscuridad.
Rafael San Andrés
Me acuerdo que siendo yo aún muy pequeño, solia cogerle a mi madre un libro chiquitín al que le llamaban el Kempis.
Era un libro que te hacia pensar y a mi madre le hacia gracia que anduviera yo precisamente con ese librito.
No me acuerdo bien si el citado libro me hacia meditar o era más bien el tamaño chiquitin lo que me atraia ¡un libro a mi medida! pensaria yo...
Pero lo cierto es que a lo largo de toda mi vida me he sentido feliz cada vez que me he topado con un libro capaz de hacerme pensar.
Pues bien, amigos, algo asi me ha pasado con "El Poder del Ahora" de Eckhard Tolle. Lo abras por donde lo abras te da materia para pensar.
Pero esta vez no me voy a conformar con todo lo leido. No estoy completamente de acuerdo con todo lo que se dice en el libro, ni en cómo se dice.
Empezaré por el "cómo se dice":
Lo encuentro demasiado místico; se trata el tema de manera excesivamente transcendente; es una óptica muy religiosa. Desde mi punto de vista teórico no es necesario adoptar esas actitudes o puntos de vista tan sacralizados. Al fin y al cabo estamos hablando de cosas de este mundo y se trata de comprenderlo lo mejor posible y de hallar las herramientas más útiles y adecuadas para navegar por él.
Y en cuanto al "qué se dice"; yo no estoy nada de acuerdo con ninguna teoria que hable de falsos y verdaderos yoes, o de egos que sea necesario extirpar del cuerpo (el "Yo como objeto" cumple sus funciones) o de un Espíritu que pueda ser vivido o "conocido" a través de experiencias extraordinarias.
Según la Tesis sobre el Self, el Espíritu, al que yo denomino "Yo como sujeto", es algo que no puede ser percibido, vivido ni concienciado de ninguna manera; es simplemente el motor o agente que dirige la vida de cada cual según la "visión" o designio que le corresponda; el camino destinado a ser realizado por cada ser humano.
La Conciencia es el testigo de nuestra vida. Es el "Yo como experiencia" que podrá ser semiconsciente o plenamente consciente; de hecho el "Yo como experiencia" puede tomar la forma de cualquier estado de conciencia, es lo que se experimenta en un momento dado.
En cuanto al resultado práctico sí estamos de acuerdo. Un robusto "Yo como experiencia", es decir, una consciencia plena del presente, a lo que yo me niego a darle ningúna connotación transcendental, es una garantia de salud mental positiva; es la luz que podria dar al traste con mucha oscuridad.
Rafael San Andrés
Los entreactos y "Yo como experiencia"
Los entreactos son esos momentos, dias o semanas que vienen a ser un tránsito entre un tipo de actividad y otra; el tiempo muerto que va desde que se alcanza un objetivo hasta que se empieza a trabajar en el siguiente.
Normalmente estos impasses se viven muy mal, y con razón; es como una depresión que se presenta por las buenas sin que nadie la haya llamado.
El sentimiento de vacio es bastante lacerante y la sensación de estar perdiendo el tiempo tampoco ayuda. También es corriente que en esta situación se presenten sentimientos de soledad.
Algunas veces se le llama aburrimiento; un aburrimiento maligno desesperante que hace que el presente se haga insoportable.
Aunque amigos, paradojicamente la vivencia del presente es la solución, incluso en estos casos en los que el presente se nos muestra ofreciendo más incomodidad que otra cosa.
Porque ¿qué otra alternativa nos queda?
¿La ensoñación? mal, no es solución, pan para hoy y hambre para mañana.
¿Refugiarse en el alcohol? mal asunto; para cuatro dias que vamos a vivir y nos los podemos pasar beodos; no, no es convincente.
Lo mejor es aguantar el chaparrón mientras todos los demonios nos hacen sugerencias, las cuales nos traerian con seguridad un futuro aún más negro.
¿Y como nos aseguramos de que el futuro sea mejor?
Sin duda ninguna, fortaleciendo el "Yo como experiencia", aferrándonos al presente, por muy incómodo que nos pueda parecer éste.
Rafael San Andrés
Normalmente estos impasses se viven muy mal, y con razón; es como una depresión que se presenta por las buenas sin que nadie la haya llamado.
El sentimiento de vacio es bastante lacerante y la sensación de estar perdiendo el tiempo tampoco ayuda. También es corriente que en esta situación se presenten sentimientos de soledad.
Algunas veces se le llama aburrimiento; un aburrimiento maligno desesperante que hace que el presente se haga insoportable.
Aunque amigos, paradojicamente la vivencia del presente es la solución, incluso en estos casos en los que el presente se nos muestra ofreciendo más incomodidad que otra cosa.
Porque ¿qué otra alternativa nos queda?
¿La ensoñación? mal, no es solución, pan para hoy y hambre para mañana.
¿Refugiarse en el alcohol? mal asunto; para cuatro dias que vamos a vivir y nos los podemos pasar beodos; no, no es convincente.
Lo mejor es aguantar el chaparrón mientras todos los demonios nos hacen sugerencias, las cuales nos traerian con seguridad un futuro aún más negro.
¿Y como nos aseguramos de que el futuro sea mejor?
Sin duda ninguna, fortaleciendo el "Yo como experiencia", aferrándonos al presente, por muy incómodo que nos pueda parecer éste.
Rafael San Andrés
viernes, 13 de mayo de 2011
Diferencias entre la Tesis sobre el Self y la Psicologia Transpersonal
La Psicología Transpersonal aspira a dar con el Espíritu; lo tiene en cuenta, lo fomenta e intenta transcender los enfoques tradicionales, los cuales, ignorando al Espíritu o malinterpretándolo, no intervendrian más allá de los procesos mentales comunmente considerados patológicos.
Las diferencias teóricas de mi Tesis con esta Escuela tienen que ver con el mismo concepto de Espíritu realmente. No lo definimos de la misma manera y tenemos visiones diferentes de lo que es o no es.
El concepto de Espíritu vendria a superponerse a lo que yo llamo "Yo como sujeto" y su definición, la cual es desarrollada en la presente Tesis, difiere de lo que los transpersonalistas denominan Espíritu.
Según los transpersonalistas el Espíritu sería siempre una "cosa" muy buena, cosa que no tiene por qué ser siempre asi, ni mucho menos, bajo mi concepción de lo que es el Espíritu o "Yo como sujeto".
Los deseos infinitos de amor poder y libertad ("Yo como sujeto") han dado lugar en la Historia a las mayores heroicidades, asi como a las mayores atrocidades.
El "Yo como sujeto" o Espíritu vendria marcado o determinado por las metas a corto, medio y largo plazo, cuyo significado profundo permaneceria inconsciente y probablemente seguirian los designios o prioridades de la pirámide de Maslow y mi definición del "Yo como sujeto" o Espíritu.
Por otra parte, según mi forma de verlo, al Espíritu o "Yo como sujeto" no habria forma de percibirlo de ninguna manera, mientras que los transpersonalistas quieren "verlo" (o vivirlo) en ciertas experiencias que según mi teoria, no dejarian de ser más que manifestaciones del "Yo como experiencia".
El Espíritu es lo que guia nuestros pasos. Los objetivos latentes, proyección inconsciente de uno mismo hacia el futuro.
Ya sabemos a qué aspira el Espíritu. El Espíritu no se conforma con menos que con lo infinito, lo absoluto, el todo. Y esto útimo puede tener un signo positivo o negativo dependiendo del sentido al que se dirigen sus fuerzas.
El Espíritu del Bien y el Espíritu del Mal conviven en el interior de todos nosotros y dependiendo de las circunstancias biológicas, personales y sociológicas podria actualizarse uno u otro.
La creación y la destrucción van de la mano; vida y muerte; amor y desamor; libertad y soledad; generosidad y codicia...
Rafael San Andrés
viernes, 6 de mayo de 2011
Condiciones para capitanear el cambio
Llega un momento en que todos queremos cambiar.
Cambiar de trabajo, nuestro tipo de actividad, residencia, pareja, estilo de vida...
¡Y cuántos nos pasamos la vida haciendo lo mismo a la vez que sufrimos los deseos de cambio!
Toda una tragedia humana que arrastramos por el miedo a lo desconocido o al fracaso.
Pero el cambio siempre se va produciendo de una u otra forma; el Universo se halla en cambio constante.
Los seres humanos nos vemos sometidos al estrés del cambio inevitable a lo largo de la vida, pero es que desde nuestro interior, el "Yo como sujeto" nos impulsa a un cambio siempre en dirección hacia la satisfacción de sus deseos infinitos de amor poder y libertad.
Hay cuatro ingredientes que facilitan mucho las cosas para la autorrealización del "Yo como sujeto": el coraje, la desesperación, el conocimiento y la suerte en forma de oportunidad.
Sólo unos afortunados reunen para sí las cuatro condiciones y se embarcan en una vida nueva que les salva del frustrante atascamiento en un estilo de vida que ya no es viable, que no satisface al "Yo como sujeto".
Rafael San Andrés
Cambiar de trabajo, nuestro tipo de actividad, residencia, pareja, estilo de vida...
¡Y cuántos nos pasamos la vida haciendo lo mismo a la vez que sufrimos los deseos de cambio!
Toda una tragedia humana que arrastramos por el miedo a lo desconocido o al fracaso.
Pero el cambio siempre se va produciendo de una u otra forma; el Universo se halla en cambio constante.
Los seres humanos nos vemos sometidos al estrés del cambio inevitable a lo largo de la vida, pero es que desde nuestro interior, el "Yo como sujeto" nos impulsa a un cambio siempre en dirección hacia la satisfacción de sus deseos infinitos de amor poder y libertad.
Hay cuatro ingredientes que facilitan mucho las cosas para la autorrealización del "Yo como sujeto": el coraje, la desesperación, el conocimiento y la suerte en forma de oportunidad.
Sólo unos afortunados reunen para sí las cuatro condiciones y se embarcan en una vida nueva que les salva del frustrante atascamiento en un estilo de vida que ya no es viable, que no satisface al "Yo como sujeto".
Rafael San Andrés
Miedo
Tenemos que admitirlo.
Vivimos una vida salpicada todo el tiempo por continuos miedos.
Vivir con miedo es una miseria. Mayor aún que la de aquellas personas que tienen que urgar entre las basuras para encontrar un poco de comida.
El miedo que podemos sentir conscientemente no es más que la punta del iceberg. El miedo accesible a nuestra consciencia, el que podriamos sentir ahora mismo, tal vez no sea más que una pequeña parte de un miedo aterrador que se halla en las capas más profundas de lo inconsciente.
Otras especies de animales pueden temer a la muerte cuando se ven perseguidos por sus depredadores; les guia el instinto de superviviencia.
Es raro que nosotros sintamos ese tipo de miedo en nuestras vidas hoy en dia. Lo que tememos son las heridas a nuestra autoestima, ¡el rechazo de los demás!
Terror de hacerlo mal, de que podamos fallar o de que no seamos capaces de cumplir. Temor al reproche de los seres queridos y no tan queridos. Pánico a que nos señalen por una falta, a la condena de nuestros enemigos y sobre todo...¡ de no tener razón !
Pero...¿quién está tan amenazado?
El concepto de nosotros mismos, nuestra autoimagen, la idea que tenemos de quienes somos.
Pero...¿quienes somos?
Creemos que somos nuestro cuerpo y sus fenómenos, nuestro nombre y nuestra historia, el "Yo como objeto", pero en lo más profundo somos, sobre todo, un "Yo como sujeto", un soplo que aspira al amor, poder y libertad infinitos
Todos somos el mismo soplo que aspira al todo; todos estamos conectados y formamos una unidad mayor; unidad a la que podemos llamarle "Nosotros como espíritu", el mar donde se disuelven todos los incontables "Yo como sujeto", los cuales vendrian a ser como olas o efímeros remolinos de espuma.
Pues bien señores ¡ será esa unidad que nos abarca a todos quien tendrá que ser juzgada !
Rafael San Andrés
Vivimos una vida salpicada todo el tiempo por continuos miedos.
Vivir con miedo es una miseria. Mayor aún que la de aquellas personas que tienen que urgar entre las basuras para encontrar un poco de comida.
El miedo que podemos sentir conscientemente no es más que la punta del iceberg. El miedo accesible a nuestra consciencia, el que podriamos sentir ahora mismo, tal vez no sea más que una pequeña parte de un miedo aterrador que se halla en las capas más profundas de lo inconsciente.
Otras especies de animales pueden temer a la muerte cuando se ven perseguidos por sus depredadores; les guia el instinto de superviviencia.
Es raro que nosotros sintamos ese tipo de miedo en nuestras vidas hoy en dia. Lo que tememos son las heridas a nuestra autoestima, ¡el rechazo de los demás!
Terror de hacerlo mal, de que podamos fallar o de que no seamos capaces de cumplir. Temor al reproche de los seres queridos y no tan queridos. Pánico a que nos señalen por una falta, a la condena de nuestros enemigos y sobre todo...¡ de no tener razón !
Pero...¿quién está tan amenazado?
El concepto de nosotros mismos, nuestra autoimagen, la idea que tenemos de quienes somos.
Pero...¿quienes somos?
Creemos que somos nuestro cuerpo y sus fenómenos, nuestro nombre y nuestra historia, el "Yo como objeto", pero en lo más profundo somos, sobre todo, un "Yo como sujeto", un soplo que aspira al amor, poder y libertad infinitos
Todos somos el mismo soplo que aspira al todo; todos estamos conectados y formamos una unidad mayor; unidad a la que podemos llamarle "Nosotros como espíritu", el mar donde se disuelven todos los incontables "Yo como sujeto", los cuales vendrian a ser como olas o efímeros remolinos de espuma.
Pues bien señores ¡ será esa unidad que nos abarca a todos quien tendrá que ser juzgada !
Rafael San Andrés
martes, 26 de abril de 2011
La visión del "Yo como sujeto"
Hay una visión en lo más profundo de cada uno; es la visión del propio futuro.
No se sabe cuándo ni cómo, pero en el interior de cada persona se fraguó en un momento determinado una poderosa visión; una visión marcada a fuego en las propias entrañas; una visión que sigue implacable el camino de su autorrealización.
Somos profetas desde el mismo momento en el que cristalizó una profecia en el interior de cada cual; profecia que tarde o temprano se llega a cumplir, si no interfiere el azar incontrolable e inesperado.
El "Yo como sujeto" contiene el deseo infinito de amor poder y libertad y una visión, la visión de una "metáfora soñada" que implica su completa satisfacción.
Rafael San Andrés
No se sabe cuándo ni cómo, pero en el interior de cada persona se fraguó en un momento determinado una poderosa visión; una visión marcada a fuego en las propias entrañas; una visión que sigue implacable el camino de su autorrealización.
Somos profetas desde el mismo momento en el que cristalizó una profecia en el interior de cada cual; profecia que tarde o temprano se llega a cumplir, si no interfiere el azar incontrolable e inesperado.
El "Yo como sujeto" contiene el deseo infinito de amor poder y libertad y una visión, la visión de una "metáfora soñada" que implica su completa satisfacción.
Rafael San Andrés
viernes, 8 de abril de 2011
Un mito: " meditar es dejar la mente en blanco "
Cuántas veces hemos oido decir que para meditar hay que dejar la mente en blanco, o sea, no "pensar" en nada.
Pues bien, amigos, nada más erróneo. Eso no es posible; a lo más que podemos aspirar es a dejar en un segundo plano toda aquella actividad mental que se va produciendo de forma espontánea y sobre la cual no ejercemos ningún control.
Podemos poner de forma voluntaria en un primer plano lo que queramos, con objeto de contrarrestar toda aquella actividad mental de fondo, la cual podemos relegar al subconsciente a través de la maniobra de fijar la atención en lo que nos propongamos.
La meditación vendria a ser el esfuerzo realizado con la única motivación de controlar la actividad mental "involuntaria".
Pongo involuntaria entre comillas, porque de alguna manera toda actividad mental tendria un sentido motivacional basado en temores, deseos, o aspectos capaces de atraer nuestro interés produciéndonos algun tipo de estímulo.
Es por eso que no es fácil meditar. Las demás motivaciones, que no sean meditar, tienen mucha fuerza y la mente se resiste a funcionar con un estímulo menor del deseado.
Por eso es tan importante conocer perfectamente los beneficios que se pueden obtener de la práctica de la meditación.
Rafael San Andrés
Pues bien, amigos, nada más erróneo. Eso no es posible; a lo más que podemos aspirar es a dejar en un segundo plano toda aquella actividad mental que se va produciendo de forma espontánea y sobre la cual no ejercemos ningún control.
Podemos poner de forma voluntaria en un primer plano lo que queramos, con objeto de contrarrestar toda aquella actividad mental de fondo, la cual podemos relegar al subconsciente a través de la maniobra de fijar la atención en lo que nos propongamos.
La meditación vendria a ser el esfuerzo realizado con la única motivación de controlar la actividad mental "involuntaria".
Pongo involuntaria entre comillas, porque de alguna manera toda actividad mental tendria un sentido motivacional basado en temores, deseos, o aspectos capaces de atraer nuestro interés produciéndonos algun tipo de estímulo.
Es por eso que no es fácil meditar. Las demás motivaciones, que no sean meditar, tienen mucha fuerza y la mente se resiste a funcionar con un estímulo menor del deseado.
Por eso es tan importante conocer perfectamente los beneficios que se pueden obtener de la práctica de la meditación.
Rafael San Andrés
jueves, 7 de abril de 2011
El estado autógeno es la vivencia plena del "yo como experiencia"
En la época en la que estaba formándome en mi especialidad, asistí a un curso completo de "entrenamiento autógeno" en el servicio en el que yo trabajaba.
Eran unos ejercicios muy concretos de relajación a través de las sensaciones de peso y calor en las extremidades, junto con otros ejercicios más, los cuales se suponia que te debian de llevar a un estado mental al que se le denominaba "estado autógeno". Se trataba de la técnica de relajación de Schultz.
Yo llegué a ese estado al que se pretendia llegar, y me di cuenta de que, de forma natural, llegaba a él en determinadas circunstancias en las que me quedaba como anclado completamente en las sensaciones del presente, con la vista relajada y vagamente fija en algo, con una atención flotante y solia producirse bajo el influjo de algunos estímulos como una puesta de sol, reflejos etc.
¿No notan que les afecta de alguna manera especial la percepción de la imagen de arriba?
Tal vez noten que entran en el estado del que les hablo, el estado autógeno, porque sin pretenderlo se hacen conscientes de su respiración, la cual se hace más profunda, y se quedan como suspendidos por las sensaciones que les vienen aqui y ahora.
Se quedan como anclados en lo que sienten; su cuerpo, su tono emocional, y los estímulos que captan sus órganos sensoriales; la vista, el oido, el tacto, el gusto y el olfato.
No se trataria de ningún trance hipnótico, ya que en este último se produce un estrechanmiento de la conciencia; mientras que en este estado del que estamos hablando lo que se produce es en realidad una ampliación de la consciencia a todos los estímulos del momento presente.
Podriamos decir que es un instante en el que se vive con plenitud el "Yo como experiencia".
Rafael San Andrés
Eran unos ejercicios muy concretos de relajación a través de las sensaciones de peso y calor en las extremidades, junto con otros ejercicios más, los cuales se suponia que te debian de llevar a un estado mental al que se le denominaba "estado autógeno". Se trataba de la técnica de relajación de Schultz.
Yo llegué a ese estado al que se pretendia llegar, y me di cuenta de que, de forma natural, llegaba a él en determinadas circunstancias en las que me quedaba como anclado completamente en las sensaciones del presente, con la vista relajada y vagamente fija en algo, con una atención flotante y solia producirse bajo el influjo de algunos estímulos como una puesta de sol, reflejos etc.
¿No notan que les afecta de alguna manera especial la percepción de la imagen de arriba?
Tal vez noten que entran en el estado del que les hablo, el estado autógeno, porque sin pretenderlo se hacen conscientes de su respiración, la cual se hace más profunda, y se quedan como suspendidos por las sensaciones que les vienen aqui y ahora.
Se quedan como anclados en lo que sienten; su cuerpo, su tono emocional, y los estímulos que captan sus órganos sensoriales; la vista, el oido, el tacto, el gusto y el olfato.
No se trataria de ningún trance hipnótico, ya que en este último se produce un estrechanmiento de la conciencia; mientras que en este estado del que estamos hablando lo que se produce es en realidad una ampliación de la consciencia a todos los estímulos del momento presente.
Podriamos decir que es un instante en el que se vive con plenitud el "Yo como experiencia".
Rafael San Andrés
domingo, 13 de marzo de 2011
Conclusión
Es probable que todos ustedes estén informados de las evidencias que demuestran el valor de la meditación y de la conciencia plena (Mindfulness), o sea, la práctica de la vivencia del presente sobre el estrés, mejorando de esa manera la salud. Toda la "Tesis sobre el Self", título de este trabajo, es un marco teórico que resulta muy útil para comprender los beneficios de dicha práctica.
Reforzando el "Yo como experiencia" obtenemos dos beneficios fundamentales: Por una parte conseguimos que no esté tan presente en la mente nuestro "Yo como objeto", o sea, la consciencia de todo tipo de características personales, el lastre del pasado con sus inseguridades, miedos, conflictos e identidad personal, la cual hace que nos sintamos demasiado aparte de los demás y de nosotros mismos.
Por otra parte, facilitamos el desarrollo del "Yo como sujeto", el cual seria el "programa" insertado en cada uno para ser actualizado lo más posible, siguiendo sus anhelos de amor, poder y libertad infinitos.
Amor, Poder y Libertad; todo lo cual sólo podemos alcanzar infinitesimalmente a lo largo de esta vida. Esto último nos "obliga" de alguna manera a creer que habrá otra vida o un más allá, o tal vez el logro de alguna utopía donde podamos satisfacerlo plenamente.
Rafael San Andrés Renedo
El inconsciente "yo como sujeto" como impulsor del cambio

Parece ser que no somos todo lo proactivos que creíamos. Sí, hacemos cambios, proyectamos y vamos trazando un camino en nuestra vida, pero es el inconsciente "Yo como sujeto" quien va realizando todo el proceso.
Creemos que decidimos, pero es el "Yo como sujeto" que nos corresponde quien va decidiendo, incluso antes de ser nosotros mismos conscientes de ello.
El fortalecimiento del "Yo como experiencia" parece liberar los procesos naturales del "Yo como sujeto" y es por eso que , ejercitando nuestra consciencia del presente, nos podemos encontrar que nuestra vida va cambiando más aceleradamente, siguiendo los designios ya trazados por el "Yo como sujeto".
Es impresionante, no somos "nada", sólo un proceso del que somos testigos, nada más.
Habrá que profundizar sobre este apunte, y aclarar exactamente lo que quiero decir, porque es bastante contraintuitiva la idea de que somos en el fondo un testigo de una vida que se va desarrollando delante de nuestros ojos.
Siempre hemos creído, y seguimos creyendo, que es un consciente y consistente único "Yo" quien la dirige.
Rafael San Andrés Renedo
Creemos que decidimos, pero es el "Yo como sujeto" que nos corresponde quien va decidiendo, incluso antes de ser nosotros mismos conscientes de ello.
El fortalecimiento del "Yo como experiencia" parece liberar los procesos naturales del "Yo como sujeto" y es por eso que , ejercitando nuestra consciencia del presente, nos podemos encontrar que nuestra vida va cambiando más aceleradamente, siguiendo los designios ya trazados por el "Yo como sujeto".
Es impresionante, no somos "nada", sólo un proceso del que somos testigos, nada más.
Habrá que profundizar sobre este apunte, y aclarar exactamente lo que quiero decir, porque es bastante contraintuitiva la idea de que somos en el fondo un testigo de una vida que se va desarrollando delante de nuestros ojos.
Siempre hemos creído, y seguimos creyendo, que es un consciente y consistente único "Yo" quien la dirige.
Rafael San Andrés Renedo
La gloria no le pertenece a nadie en particular

Hay tres vías que nos llevan a la gloria; el amor, el poder y la libertad, anhelos del espíritu del ser humano, al que yo de manera prosaica le llamo "Yo como sujeto".
El espíritu nos envuelve a todos, a todos los seres humanos sin excepción.
Siempre es el mismo, el mismo anhelo repartido a trocitos entre todos nosotros.
Cada uno tiene su trocito y éste nos conecta con todos los demás.
Somos todos parte de un gran "Yo como sujeto" al que todos pertenecemos.
Tal vez debería llamarle "Nosotros como espíritu" en vez de "Yo como sujeto"
No existe el yo individual, todos somos interdependientes y participamos y componemos el mismo Todo.
El individualismo es una ilusión, el gran pecado que nos expulsó del Paraíso.
El espíritu nos envuelve a todos, a todos los seres humanos sin excepción.
Siempre es el mismo, el mismo anhelo repartido a trocitos entre todos nosotros.
Cada uno tiene su trocito y éste nos conecta con todos los demás.
Somos todos parte de un gran "Yo como sujeto" al que todos pertenecemos.
Tal vez debería llamarle "Nosotros como espíritu" en vez de "Yo como sujeto"
No existe el yo individual, todos somos interdependientes y participamos y componemos el mismo Todo.
El individualismo es una ilusión, el gran pecado que nos expulsó del Paraíso.
Rafael San Andrés Renedo
Una reflexión tras el curso sobre mindflulness

Ha sido un fin de semana intenso. Viernes y Sábado de cursillo con Andrés Martín Asuero sobre Mindfulness Based Stress Reduction (MBSR), organizado por la Fundación EDE de Bilbao.
Mi cabeza aún está elaborando lo recibido e ilusionado con todo lo que me ha aportado para seguir con mi Tesis sobre el Self ("Yo como sujeto", "Yo como objeto y "Yo como experiencia")
Es posible que seáis vosotros los únicos testigos de mi epopeya sobre mis esfuerzos de investigación para describir la esencia de los componentes básicos del Self.
Eso es igual, mi investigación me apasiona y es el proceso lo que importa.
Por otra parte, si me sirve para dar explicaciones a mis pacientes, con eso será suficiente.
Lo curioso, como comentaba yo en el cursillo, es que todos venimos a ser lo mismo, un soplo de vida que anhela ser feliz.
Sin embargo nos cuesta Dios y ayuda hacer aquellas cosas que nos pueden aportar felicidad. Como lo son el ejercicio físico, cualquier práctica de relajación o mindfulness, por ejemplo.
También nos apartamos a veces de la gente...¿por qué nos aislamos cuando es justo la relación con los demás lo que nos enriquece?
Tal vez miseria llame a miseria y felicidad a felicidad.
Tal vez sea cuestión de romper círculos viciosos y transformarlos en círculos virtuosos...
Rafael San Andrés Renedo
Mi cabeza aún está elaborando lo recibido e ilusionado con todo lo que me ha aportado para seguir con mi Tesis sobre el Self ("Yo como sujeto", "Yo como objeto y "Yo como experiencia")
Es posible que seáis vosotros los únicos testigos de mi epopeya sobre mis esfuerzos de investigación para describir la esencia de los componentes básicos del Self.
Eso es igual, mi investigación me apasiona y es el proceso lo que importa.
Por otra parte, si me sirve para dar explicaciones a mis pacientes, con eso será suficiente.
Lo curioso, como comentaba yo en el cursillo, es que todos venimos a ser lo mismo, un soplo de vida que anhela ser feliz.
Sin embargo nos cuesta Dios y ayuda hacer aquellas cosas que nos pueden aportar felicidad. Como lo son el ejercicio físico, cualquier práctica de relajación o mindfulness, por ejemplo.
También nos apartamos a veces de la gente...¿por qué nos aislamos cuando es justo la relación con los demás lo que nos enriquece?
Tal vez miseria llame a miseria y felicidad a felicidad.
Tal vez sea cuestión de romper círculos viciosos y transformarlos en círculos virtuosos...
Rafael San Andrés Renedo
La exploración del inconsciente

Lo inconsciente lo tenemos a mano aquí y ahora. No es necesario remontarnos al pasado ni a nada especialmente misterioso o tremebundo.
Todos los aspectos que se nos escapan del presente se hallan en la zona oscura del "Yo como experiencia". Sólo hay que abrir los ojos a aquello que se nos presenta en cada momento.
La conciencia del presente se nos escapa o bien porque nuestra atención vaga en una especie de ensimismamiento, en recuerdos, en ensoñaciones o simplemente por un estrechamiento de la conciencia que hace que la atención se centre en aspectos muy concretos de lo que se nos presenta o nos interesa.
En estas condiciones gran parte de lo que va sucediendo aquí y ahora se oculta en esa especie de sombra subsconsciente, la cual debemos explorar e ir descubriendo con cada ejercicio para fortalecer el "Yo como experiencia", o sea, la plena consciencia de lo que va ocurriendo tanto en el mundo exterior como en nuestro propio cuerpo, aspectos que nos van surgiendo en la experiencia inmediata del presente.
Sólo recordar que el presente no es algo estático, sino un ir deslizándose en el tiempo de forma dinámica, pero siempre con una sensación de inmediatez, algo que intuitivamente diferenciamos tanto del pasado ("Yo como objeto") como del futuro ("Yo como sujeto").
Rafael San Andrés Renedo
Todos los aspectos que se nos escapan del presente se hallan en la zona oscura del "Yo como experiencia". Sólo hay que abrir los ojos a aquello que se nos presenta en cada momento.
La conciencia del presente se nos escapa o bien porque nuestra atención vaga en una especie de ensimismamiento, en recuerdos, en ensoñaciones o simplemente por un estrechamiento de la conciencia que hace que la atención se centre en aspectos muy concretos de lo que se nos presenta o nos interesa.
En estas condiciones gran parte de lo que va sucediendo aquí y ahora se oculta en esa especie de sombra subsconsciente, la cual debemos explorar e ir descubriendo con cada ejercicio para fortalecer el "Yo como experiencia", o sea, la plena consciencia de lo que va ocurriendo tanto en el mundo exterior como en nuestro propio cuerpo, aspectos que nos van surgiendo en la experiencia inmediata del presente.
Sólo recordar que el presente no es algo estático, sino un ir deslizándose en el tiempo de forma dinámica, pero siempre con una sensación de inmediatez, algo que intuitivamente diferenciamos tanto del pasado ("Yo como objeto") como del futuro ("Yo como sujeto").
Rafael San Andrés Renedo
sábado, 12 de marzo de 2011
No podemos confiar en los recuerdos

Está demostrado que la memoria sufre de distorsiones, y los recuerdos, por ese motivo, no son todo lo fiables que hasta ahora hemos creído.
El empeño de hurgar en el pasado no es muy productivo, la verdad, y debemos dejarlo en un mundo de penumbras que no debemos transitar.
Todo aquello que el pasado sedimentó en nuestro pecho o en nuestra zona abdominal se encuentra actualizado en el presente en forma de sensaciones internas, profundas, íntimas y dolorosas en muchas ocasiones.
Lo peor es asustarse por esos sentimientos. Al aceptarlos y hacerlos parte de nuestro presente se diluyen con el tiempo.
Es más, yo recomendaría incluirlos en los ejercicios de toma de conciencia del presente como una parte más que percibimos en el aquí y en el ahora.
Los beneficios es de esperar que sean más rápidos y efectivos que ese zambullirse en un pasado movedizo que nos lleva a confusión.
En todo caso las revisiones del pasado deben ser cortas, precisas y contundentes. Allí donde haya alguna duda deberemos seguir hacia adelante y anclarnos de nuevo en nuestro "Yo como experiencia"
Rafael San Andrés Renedo
El empeño de hurgar en el pasado no es muy productivo, la verdad, y debemos dejarlo en un mundo de penumbras que no debemos transitar.
Todo aquello que el pasado sedimentó en nuestro pecho o en nuestra zona abdominal se encuentra actualizado en el presente en forma de sensaciones internas, profundas, íntimas y dolorosas en muchas ocasiones.
Lo peor es asustarse por esos sentimientos. Al aceptarlos y hacerlos parte de nuestro presente se diluyen con el tiempo.
Es más, yo recomendaría incluirlos en los ejercicios de toma de conciencia del presente como una parte más que percibimos en el aquí y en el ahora.
Los beneficios es de esperar que sean más rápidos y efectivos que ese zambullirse en un pasado movedizo que nos lleva a confusión.
En todo caso las revisiones del pasado deben ser cortas, precisas y contundentes. Allí donde haya alguna duda deberemos seguir hacia adelante y anclarnos de nuevo en nuestro "Yo como experiencia"
Rafael San Andrés Renedo
Un secreto para disminuir su ansiedad inmediatamente

Póngase de pie
Sea plenamente consciente de sus pies y sienta cómo se clavan en el suelo.
Apriete bien los puños y diga por dentro...
"La ansiedad no importa"
Inspire profundamente y deje salir el aire a través de una lenta espiración
Notará que de inmediato su ansiedad ha disminuido notablemente.
A partir de ahí, si lo desea, puede seguir con los ejercicios para fortalecer la conciencia del presente ("Yo como experiencia")
Rafael San Andrés Renedo
Sea plenamente consciente de sus pies y sienta cómo se clavan en el suelo.
Apriete bien los puños y diga por dentro...
"La ansiedad no importa"
Inspire profundamente y deje salir el aire a través de una lenta espiración
Notará que de inmediato su ansiedad ha disminuido notablemente.
A partir de ahí, si lo desea, puede seguir con los ejercicios para fortalecer la conciencia del presente ("Yo como experiencia")
Rafael San Andrés Renedo
¿Estoy Angustiado? (pequeño ejercicio)

Algo hay que hacer...
A ver...una inspiración, una lenta espiración y una buena zambullida en el momento presente.
Vamos a surfear cada instante y nos vamos a impregnar de todas las sensaciones que vayan llegando a cada uno de nuestros sentidos abiertos al mundo, incluido nuestro cuerpo.
Ah, y sin juicio alguno. Por ejemplo, yo me suelo quejar del chaval de arriba que no se cansa del chun chun del bacalao, pero ahora nada, hasta eso lo recibo sin juzgarlo y me sumerjo en el ahora. No pasa nada.
Vuelvo a inspirar y espiro mientras siento como me voy relajando.
Siento todo mi cuerpo y después cada parte de él, y si noto en alguna parte alguna tensión, la suelto, la dejo ir y paso revista a cada uno de los sentidos.
Cierro los ojos y escucho todos los sonidos, cercanos y lejanos. Estoy así un ratito y abro los ojos y percibo pasivamente todas las formas y colores que se presentan ante mi vista. Lo miro todo como si fuera la primera vez.
Paso mi mano por encima de la mesa y siento el tacto, soy la sensación táctil para convertirme seguidamente en un olor, el olor de estas flores que están sobre mi mesa.
"Hola, flores, yo os atiendo y vosotras me dais vuestro olor. Nos fundiremos en una única experiencia"
Ahora creo que me voy a comer un poco de chocolate, pero os aseguro que sentiré cada segundo, muy conscientemente, las sensaciones del chocolate en mi boca.
Este tipo de ejercicios van fortaleciendo el "Yo como experiencia". Cuanto más nos asentemos en él la confusión será menor.
Rafael San Andrés Renedo
A ver...una inspiración, una lenta espiración y una buena zambullida en el momento presente.
Vamos a surfear cada instante y nos vamos a impregnar de todas las sensaciones que vayan llegando a cada uno de nuestros sentidos abiertos al mundo, incluido nuestro cuerpo.
Ah, y sin juicio alguno. Por ejemplo, yo me suelo quejar del chaval de arriba que no se cansa del chun chun del bacalao, pero ahora nada, hasta eso lo recibo sin juzgarlo y me sumerjo en el ahora. No pasa nada.
Vuelvo a inspirar y espiro mientras siento como me voy relajando.
Siento todo mi cuerpo y después cada parte de él, y si noto en alguna parte alguna tensión, la suelto, la dejo ir y paso revista a cada uno de los sentidos.
Cierro los ojos y escucho todos los sonidos, cercanos y lejanos. Estoy así un ratito y abro los ojos y percibo pasivamente todas las formas y colores que se presentan ante mi vista. Lo miro todo como si fuera la primera vez.
Paso mi mano por encima de la mesa y siento el tacto, soy la sensación táctil para convertirme seguidamente en un olor, el olor de estas flores que están sobre mi mesa.
"Hola, flores, yo os atiendo y vosotras me dais vuestro olor. Nos fundiremos en una única experiencia"
Ahora creo que me voy a comer un poco de chocolate, pero os aseguro que sentiré cada segundo, muy conscientemente, las sensaciones del chocolate en mi boca.
Este tipo de ejercicios van fortaleciendo el "Yo como experiencia". Cuanto más nos asentemos en él la confusión será menor.
Rafael San Andrés Renedo
Estado semiconsciente

Desde que nos despertamos hasta que no nos volvemos a dormir creemos que estamos en estado consciente.
Sin embargo la palabra más exacta para definir el estado en el que nos solemos encontrar durante el día debería ser: estado semiconsciente
Aunque hemos delineado los distintos yoes: "Yo como sujeto" "Yo como objeto" y "Yo como experiencia", normalmente interfieren unos con otros y el estado de consciencia en el que nos hallamos durante el día suele ser una mezcla entre éstos.
Por definición es el "Yo como experiencia" quien percibe plenamente el presente, es la consciencia del aquí y el ahora, sin embargo paralela y simultaneamente, los otros yoes, el "Yo como objeto" y el "Yo como sujeto" provocan una imagen desdibujada, deformada y distorsionada del presente; los estímulos del ahora van acompañados en cierta manera de recuerdos, temores, imágenes internas, pensamientos de futuro, deseos, etc., todo lo cual empaña la actividad adecuada del "Yo como experiencia".
Se podría decir que tanto el "pasado" como el futuro" no nos dejan ver con propiedad y completa claridad lo que tenemos en frente en este mismo instante.
Será necesario abundar en este fenómeno de interferencia inadecuada entre los distintos yoes, pero por el momento tal vez un pequeño cuento pueda aclarar lo que estoy intentando explicar:
"Un hombre se le acercó a un sabio anciano y le dijo:
Me han dicho que tú eres sabio.... Dime algo que haces que te lleva a serlo.
El anciano le contestó: Como cuando como, duermo cuando duermo, y hablo contigo cuando hablo contigo.
Pero eso también lo puedo hacer yo y no por eso soy sabio, le contestó el hombre.
Yo no lo veo así, le replicó el anciano.
Pues cuando duermes estas pensando en los problemas que tuviste durante el día o podrás tener cuando te levantes. Cuando comes estas pensando en lo que vas a hacer luego y cuando hablas conmigo estas pensando en que preguntarme o responderme antes de que yo termine.
El secreto es estar consciente de lo que hacemos en el momento presente y así disfrutar cada minuto del milagro de la vida." (Anthony de Melo)
Acabamos de explicar lo que hemos denominado "Yo como experiencia" y me gustaría terminar por dejar clara la diferencia entre el "Yo como objeto" y "Yo como sujeto", los cuales suelen interferir con el "Yo como experiencia" provocando el estado semiconsciente.
Cuando decimos "EGO" estamos hablando del "Yo como objeto", con sus limitaciones como lo es, por ejemplo, el egocentrismo prácticamente insalvable.
Pero que las limitaciones sean insalvables no quiere decir que no se "revele" contra ello lo que hemos denominado "Yo como sujeto", o sea, el anhelo de amor, poder y libertad infinitos.
No nos conformamos con menos, no nos conformamos con nuestros límites y condicionamientos "terrenales", aunque superficial y aparentemente adoptemos una actitud de madura resignación, que no digo que esté mal para una mejor adaptación, pero suponemos que por debajo, y sin que pueda ser visto, siempre subyace el espíritu (Yo como sujeto)... ¡que aspira al Todo!
Rafael San Andrés Renedo
Sin embargo la palabra más exacta para definir el estado en el que nos solemos encontrar durante el día debería ser: estado semiconsciente
Aunque hemos delineado los distintos yoes: "Yo como sujeto" "Yo como objeto" y "Yo como experiencia", normalmente interfieren unos con otros y el estado de consciencia en el que nos hallamos durante el día suele ser una mezcla entre éstos.
Por definición es el "Yo como experiencia" quien percibe plenamente el presente, es la consciencia del aquí y el ahora, sin embargo paralela y simultaneamente, los otros yoes, el "Yo como objeto" y el "Yo como sujeto" provocan una imagen desdibujada, deformada y distorsionada del presente; los estímulos del ahora van acompañados en cierta manera de recuerdos, temores, imágenes internas, pensamientos de futuro, deseos, etc., todo lo cual empaña la actividad adecuada del "Yo como experiencia".
Se podría decir que tanto el "pasado" como el futuro" no nos dejan ver con propiedad y completa claridad lo que tenemos en frente en este mismo instante.
Será necesario abundar en este fenómeno de interferencia inadecuada entre los distintos yoes, pero por el momento tal vez un pequeño cuento pueda aclarar lo que estoy intentando explicar:
"Un hombre se le acercó a un sabio anciano y le dijo:
Me han dicho que tú eres sabio.... Dime algo que haces que te lleva a serlo.
El anciano le contestó: Como cuando como, duermo cuando duermo, y hablo contigo cuando hablo contigo.
Pero eso también lo puedo hacer yo y no por eso soy sabio, le contestó el hombre.
Yo no lo veo así, le replicó el anciano.
Pues cuando duermes estas pensando en los problemas que tuviste durante el día o podrás tener cuando te levantes. Cuando comes estas pensando en lo que vas a hacer luego y cuando hablas conmigo estas pensando en que preguntarme o responderme antes de que yo termine.
El secreto es estar consciente de lo que hacemos en el momento presente y así disfrutar cada minuto del milagro de la vida." (Anthony de Melo)
Acabamos de explicar lo que hemos denominado "Yo como experiencia" y me gustaría terminar por dejar clara la diferencia entre el "Yo como objeto" y "Yo como sujeto", los cuales suelen interferir con el "Yo como experiencia" provocando el estado semiconsciente.
Cuando decimos "EGO" estamos hablando del "Yo como objeto", con sus limitaciones como lo es, por ejemplo, el egocentrismo prácticamente insalvable.
Pero que las limitaciones sean insalvables no quiere decir que no se "revele" contra ello lo que hemos denominado "Yo como sujeto", o sea, el anhelo de amor, poder y libertad infinitos.
No nos conformamos con menos, no nos conformamos con nuestros límites y condicionamientos "terrenales", aunque superficial y aparentemente adoptemos una actitud de madura resignación, que no digo que esté mal para una mejor adaptación, pero suponemos que por debajo, y sin que pueda ser visto, siempre subyace el espíritu (Yo como sujeto)... ¡que aspira al Todo!
Rafael San Andrés Renedo
"Yo como experiencia " en las relaciones interpersonales

Ya hemos explicado que el "Yo como experiencia" somos nosotros como un punto o ente que es consciente en el aquí y el ahora, que recibe los estímulos sensoriales visuales, auditivos, olfativos, táctiles, propioceptivos, emocionales y hasta el gusto en el momento que uno está viviendo.
Somos la consciencia abierta a la realidad externa, a lo que vamos sintiendo o percibiendo segundo a segundo, ajenos a nuestra identidad, mundo imaginario, deseos que podamos albergar etc.
Seria similar a la consciencia del resto de los animales.
Ahora bien, hasta ahora hemos contemplado el "Yo como experiencia" en situación de soledad física pero ¿qué ocurre cuando estamos con alguien? ¿qué ocurre con el "Yo como experiencia" cuando estamos en una interacción personal?
En este último caso, la realidad es sobre todo la persona con la que estamos interactuando. Los sentidos están abiertos a lo que percibimos en el otro y dejamos el resto del mundo físico en un segundo plano.
Fortalecer el "Yo como experiencia" mientras estamos relacionándonos significa ser conscientes de los estímulos que el otro nos envía. Su voz, sus gestos, contacto si lo hubiera, la imagen que el otro proyecta, postura, y por último, por contradictorio que parezca...¡lo que nos dice!
Sí, amigos, lo que el otro nos comunica de forma verbal viene a ser menos de el 10% de su comunicación real. Por lo tanto, estar abierto al presente mientras estamos con alguien, es estar abierto sobre todo a los aspectos no verbales que reciben nuestros sentidos por parte de la otra persona.
Gracias a nuestras neuronas espejo, podemos reflejar hasta los estados emocionales de la persona con la que estamos interactuando, podemos sentirlo.
Por lo tanto estar en el aqui y en el ahora, o sea, actualizar nuestro "Yo como experiencia" cuando estamos con alguien, significa estar atentos a su imagen, tono de voz, gestos, postura y, sobre todo, expresión facial, y todo ello siendo conscientes también de nuestro cuerpo y reacciones emocionales que pudiéramos tener. Siempre atendiendo, por supuesto, a lo que nos está diciendo la otra persona.
Rafael San Andrés Renedo
Somos la consciencia abierta a la realidad externa, a lo que vamos sintiendo o percibiendo segundo a segundo, ajenos a nuestra identidad, mundo imaginario, deseos que podamos albergar etc.
Seria similar a la consciencia del resto de los animales.
Ahora bien, hasta ahora hemos contemplado el "Yo como experiencia" en situación de soledad física pero ¿qué ocurre cuando estamos con alguien? ¿qué ocurre con el "Yo como experiencia" cuando estamos en una interacción personal?
En este último caso, la realidad es sobre todo la persona con la que estamos interactuando. Los sentidos están abiertos a lo que percibimos en el otro y dejamos el resto del mundo físico en un segundo plano.
Fortalecer el "Yo como experiencia" mientras estamos relacionándonos significa ser conscientes de los estímulos que el otro nos envía. Su voz, sus gestos, contacto si lo hubiera, la imagen que el otro proyecta, postura, y por último, por contradictorio que parezca...¡lo que nos dice!
Sí, amigos, lo que el otro nos comunica de forma verbal viene a ser menos de el 10% de su comunicación real. Por lo tanto, estar abierto al presente mientras estamos con alguien, es estar abierto sobre todo a los aspectos no verbales que reciben nuestros sentidos por parte de la otra persona.
Gracias a nuestras neuronas espejo, podemos reflejar hasta los estados emocionales de la persona con la que estamos interactuando, podemos sentirlo.
Por lo tanto estar en el aqui y en el ahora, o sea, actualizar nuestro "Yo como experiencia" cuando estamos con alguien, significa estar atentos a su imagen, tono de voz, gestos, postura y, sobre todo, expresión facial, y todo ello siendo conscientes también de nuestro cuerpo y reacciones emocionales que pudiéramos tener. Siempre atendiendo, por supuesto, a lo que nos está diciendo la otra persona.
Rafael San Andrés Renedo
La voluntad

Es necesaria la voluntad para llevar a cabo aquello que pensamos que es bueno para nosotros o el grupo al que pertenecemos.
Algunas veces necesitamos realizar cambios o iniciar nuevos hábitos que creemos positivos. Para ello nos ayudamos de la consciencia.
El primer ejercicio es fortalecer la consciencia. Concretamente la conciencia del presente.
Pero debemos tener claro que el fortalecimiento de la conciencia del presente nos ayudará, porque si no no tendríamos la voluntad suficiente para realizar los ejercicios adecuados para fortalecerla.
Por eso es importante disponer de un buen marco teórico sobre el que apoyar las ideas que apuntalarán la nueva actividad (los ejercicios), la cual será impulsada por la voluntad.
Debido a nuestra complicación de tener nosotros esos otros yoes ("Yo como objeto" que atiende a nuestro pasado y el "Yo como sujeto" que atiende a nuestro futuro), se ha producido un alejamiento o disminución de la sensibilidad del presente (Yo como experiencia) para arrojarnos a una "empanada" mental. Una especie de marasmo de identidades en conflicto, miedos imaginarios y deseos insaciables, todo lo cual genera la neurosis del ser humano que sufre desde que lo es.
Necesitamos retomar nuestra capacidad de estar aquí y ahora, reforzar la consciencia, porque ésta tiene, entre otras, las siguientes funciones:
"Ser conscientes del momento nos da ventajas como el aprendizaje, adaptación del comportamiento, búsqueda de la novedad. Elegimos entre las opciones de apareamiento que se nos presentan, podemos evitar a los depredadores y estar realmente presentes en las relaciones sociales. Sobre todo nos ayuda a escuchar" (Bernard Baars)
Pero como todo, si queremos realizar un cambio, si queremos aumentar nuestra capacidad de atención, abriendo todos nuestros sentidos al presente, debemos practicar, y esto requiere voluntad.
Rafael San Andrés Renedo
Algunas veces necesitamos realizar cambios o iniciar nuevos hábitos que creemos positivos. Para ello nos ayudamos de la consciencia.
El primer ejercicio es fortalecer la consciencia. Concretamente la conciencia del presente.
Pero debemos tener claro que el fortalecimiento de la conciencia del presente nos ayudará, porque si no no tendríamos la voluntad suficiente para realizar los ejercicios adecuados para fortalecerla.
Por eso es importante disponer de un buen marco teórico sobre el que apoyar las ideas que apuntalarán la nueva actividad (los ejercicios), la cual será impulsada por la voluntad.
Debido a nuestra complicación de tener nosotros esos otros yoes ("Yo como objeto" que atiende a nuestro pasado y el "Yo como sujeto" que atiende a nuestro futuro), se ha producido un alejamiento o disminución de la sensibilidad del presente (Yo como experiencia) para arrojarnos a una "empanada" mental. Una especie de marasmo de identidades en conflicto, miedos imaginarios y deseos insaciables, todo lo cual genera la neurosis del ser humano que sufre desde que lo es.
Necesitamos retomar nuestra capacidad de estar aquí y ahora, reforzar la consciencia, porque ésta tiene, entre otras, las siguientes funciones:
"Ser conscientes del momento nos da ventajas como el aprendizaje, adaptación del comportamiento, búsqueda de la novedad. Elegimos entre las opciones de apareamiento que se nos presentan, podemos evitar a los depredadores y estar realmente presentes en las relaciones sociales. Sobre todo nos ayuda a escuchar" (Bernard Baars)
Pero como todo, si queremos realizar un cambio, si queremos aumentar nuestra capacidad de atención, abriendo todos nuestros sentidos al presente, debemos practicar, y esto requiere voluntad.
Rafael San Andrés Renedo
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